HISTORIAS CORTITAS
"BAGRES Y GALLARETAS"


En materias de apuestas las hay, Hubo y habrá de todo tipo, según a todos nos consta. Pero la que formalizaron dos grupos de cazadores y pescadores en un bar del barrio de Mataderos, por sus insólitas características, suponemos será irrepetible. A menos, claro esta, que a partir de una broma se llegue a concretar un desafió desopilante. Como ocurrió en la ocasión que recordamos.
El desaparecido bar Carlos Gardel, donde tuvo origen el caso, era el punto nocturno de reunión de una muchachada que trazaba un circulo de amistad con la mano firme de sus simples aficiones. Entre ellas, fundamentalmente. La de cazar o pescar deportivamente, lo que daba lugar a comentarios y proyectos de viaje en un clima de calidad confraternidad. Nada hacia suponer, en consecuencia, que algo o alguien establecería diferencias entre quienes compartían un gusto a fin por la vida al aire libre. Pero en cierta memorable ocasión, un aficionado a la caza apodado "linterna" dijo en son de broma, que los "pescadores eran unos aburridos que permanecían enyesados con una caña en la mano aunque pasaran horas sin un mísero pique. La caza es mas divertida - sentencio -, porque siempre esta en movimiento.
Si, como ocurre en la caza el asecho o cuando ustedes esperan agazapados que pase un pato y se quedan horas como estatuas sin que pase ninguno - replico Lito, un fanático pescador
El dialogo picante abrió cauce a la intervención de otros opinantes, y cuando los argumentos de unos y otros se habían enredado, surgió la insólita propuesta del " colimba" Eduardo, al que lo mismo le daban una caña como una escopeta con tal de pesarla bien. "Lo que podemos hacer - dijo - es ir todos los que quieran, cazadores y pescadores, a un mismo lugar donde se pueda cazar y pescar, llevando lo estrictamente necesario, como carpas, pavas, mate y otros utensilios de cocina.
Se podrá llevar pan y vino, pero ningún otro alimento - Estoy de acuerdo en llevar vino - aprobó el etílico Pocho. - ¿ Pero que queres probar con esta propuesta?
Nada que determine si la caza es mejor que la pesca o la inversa - aclaro
Eduardo -, Pero la polémica de ustedes me llevo a pensar que puede ser muy divertido que cada grupo tenga que vivir exclusivamente de lo que cace o pesque en un mismo lugar, de modo que se controlen mutuamente. Sin posibles trampas. La apuesta, todo caso, consiste en saber quienes son capaces de soportar hambre si fracasan en sus tentativas y quienes logran mejores resultados.
La emoción de soldado tuvo rápida aceptación, y se constituyeron dos bandos de tres individuos, en tanto el autor de la idea, por su condición neutral, fue designado como fiscal coordinador de la futura expedición.
El lugar elegido fue campo privado en jurisdicción de Monte que ofrecía las condiciones ideales, cuyo propietario era amigo de esos muchachos. El predio no insumia grandes gastos de traslados, y a lo largo de su extensión, él Salado correteaba incansablemente, sin prisa ni pausas. Y fue de verse en el prolongado receso de una Semana Santa el afán con que todos compitieron contra la adversidad. Porque, justamente por esos días, peces y piezas de caza menor se habían conjurado: mientras los cazadores llegaron c comer gallaretas, los pescadores se salvaron del ayuno con unos pocos bagres y fritadas de dientudos.............. Los esfuerzos por prevalecer, por lo tanto, fueron vanos, porque los habitantes silvestres del lugar no dieron quórum. ¿ Pero a quien habría de importarle el veredicto tratado de contra con un pretexto?


Por: Victor Basigalupi